Colapso Mundial

  Suele ocurrir que un gran conflicto, sobre todo cuando es de proporción continental o internacional, dé lugar a la esperanza de que desde los escombros de la guerra nacerá una paz duradera. Por lo general esa esperanza se traduce en dos tipos de reacciones: o bien se intenta modificar el orden de las cosas, o bien se trata de restablecer el antiguo orden. La paz de Westfalia es el ejemplo tipo de la primera reacción y el Congreso de Viena de la segunda. En el siglo XX, después de la Primera Guerra Mundial, luego al finalizar la Segunda y por último al terminar la Guerra Fría, la comunidad internacional se orientó resueltamente hacia la construcción de un orden nuevo. Pero ese deseo, ¿se correspondió alguna vez con un concepto preciso y una realidad?

Combatir el Nuevo Orden Mundial: micro-manual de urgencia con 20 prescripciones

La idea de un “nuevo orden mundial” se encarna por primera vez de la mano del presidente Woodrow Wilson después de la Primera Guerra Mundial. El mandatario, junto a otros personajes de la época, muestra una voluntad real de transformar la manera en que los Estados manejan sus relaciones unos con otros. De su visión surgen dos ideas: en primer lugar, una mejor cooperación internacional que seguiría los preceptos de un sistema de seguridad colectiva articulado en torno a un organismo previsto para tal efecto, la Sociedad de las Naciones; en segundo lugar, una fuente de legitimidad política, para los Estados, que no se basaría en su grado de potencia sino en la fuerza de su identidad nacional y el valor moral de los regímenes vigentes.

En resumen, este nuevo orden mundial definido según normas sería cooperativo e igualitario más que competitivo y jerárquico, y por lo tanto más proclive a garantizar la paz que los sistemas basados en las relaciones de fuerza. Ese nuevo orden mundial, evidentemente, se transformará en pesadilla y producirá exactamente lo contrario de lo que se buscaba, cuando la esperanza de una paz perpetua se ve borrada por una segunda conflagración global.

Después de 1945 Roosevelt y Stalin, cada uno por su lado, también desean restablecer un nuevo orden geopolítico, pero tanto para uno como para el otro se trata de proyectos que tienen poco en común con la visión normativa de Wilson. Además, el término de “nuevo orden mundial” se usa poco en esa época, como para evitar las comparaciones con los deseos quiméricos emitidos anteriormente por Wilson y sus partidarios. Durante ese período, la idea de un nuevo orden mundial quedará más asociada al libro del mismo nombre (1940) del escritor H. G. Wells que a las transformaciones geopolíticas que modifican el orden geoestratégico después de 1945. En realidad, un nuevo orden mundial aparece efectivamente después de la Segunda Guerra Mundial pero, a pesar del establecimiento de la ONU y del sistema de Bretton Woods, éste se caracteriza sobre todo por la omnipotencia de las dos superpotencias y por su confrontación ideológica, política y económica que consume al resto del planeta. El nuevo orden mundial, que esta vez lo es realmente y que, además, por el efecto perverso pero salvador de la amenaza nuclear va a garantizar cierta paz, no se corresponde en absoluto con la idea positiva que se había formulado en otros tiempos de un “nuevo orden mundial” condescendiente y de una paz duradera. El nuevo orden mundial de 1945 es profundamente malsano y la paz que garantiza es una paz por defecto -e imperfecta- cuya principal razón de ser es el terror que inspira la posibilidad de un cataclismo nuclear.

Antes del fin formal de la Guerra Fría en 1991, cuando nuevos cambios geopolíticos sacudirían pronto al planeta, el concepto de nuevo orden mundial reaparece allí donde nadie lo hubiera esperado: en el Kremlin. Mijaíl Gorbachov es quien, en primer lugar, relanza la idea en un discurso pronunciado el 7 de diciembre de 1988 ante la Asamblea de la ONU, durante el cual avanza algunas propuestas radicales cuya aplicación transformaría la competencia entre los dos bloques en un sistema mucho más homogéneo y cooperativo, dentro del cual la ONU habría jugado un papel mayor y las dos superpotencias se concertarían para solucionar los grandes problemas del momento. En un sentido, esa visión que denuncia el uso de la fuerza anuncia la globalización y la necesidad de institucionalizar la gobernanza de las interdependencias. Pero esa llamada es principalmente la constatación del abandono del sistema económico soviético que conduce a la necesidad, para la URSS, de adaptarse rápidamente para evitar ser devorada por su rival. El inesperado discurso de Gorbachov sorprende a todo el planeta y provoca la reacción de Washington a quien se le han adelantado en su propio terreno, puesto que la ponencia de Gorbachov está ideológicamente mucho más cerca del pensamiento wilsoniano que del de Lenin o Stalin.

Este giro del dirigente soviético tendrá como efecto provocar un gran desasosiego en la Unión Soviética y una desconfianza en los dirigentes norteamericanos. La respuesta -tardía- de George H. Bush, se traducirá finalmente en un torpe intento por retomar a cuenta suya la idea de un nuevo orden mundial. La versión Bush, desarrollada en gran parte por uno de sus asesores, Brent Scowcroft, contrariamente a la de Gorbachov no tiene nada de revolucionaria. Scowcroft, que sigue los pasos de Kissinger, es un adepto a la realpolitik y su concepción de un nuevo orden mundial está guiada principalmente por el deseo de ver la expresión de la potencia norteamericana dentro de un sistema ciertamente un poco más cooperativo, pero dentro del cual los Estados Unidos jugarían el papel de locomotora. Así pues, ese “nuevo orden mundial” nos proyecta hacia un universo más cercano al del Gran Proyecto de Sully y de Enrique IV que a los 14 puntos de Woodrow Wilson. Por último, el “nuevo orden mundial” de Bush y Scowcroft termina encerrándose mediocremente en una justificación de la política norteamericana en Medio Oriente y acaba por no decir gran cosa. Por lo demás, con Gorbachov evaporado del poder en 1991, el mundo asociará la idea de un nuevo orden mundial con la persona de Bush, tanto más cuanto que la propaganda estadounidense sobre el tema es bien organizada por la Casa Blanca.

Bill Clinton, que sucede a Bush a comienzos de 1993 abandona ese concepto, sin renunciar por ello a la idea de que una transformación profunda del orden instaurado es posible e inevitable. Pero aunque su visión de un nuevo orden mundial sea más amplia y generosa que la de su predecesor, sólo abarca la dimensión geoeconómica y no tiene para nada el vigor que había caracterizado al discurso de Gorbachov. Por otra parte, bajo el mandato de Clinton, los Estados Unidos proseguirán con la política de contención (containment) que sirvió de hilo conductor a toda su política exterior desde 1947/48 y que por ende simboliza más que cualquier otra cosa el orden antiguo.

Después de Clinton, el segundo Bush (elegido en el 2000) ratifica el proyecto neoconservador que, sin rodeos ni culpas, pretende instaurar abiertamente el unilateralismo autoritario de Estados Unidos, proyectando su hiperpotencia en el exterior, a comenzar por Medio Oriente. A partir de mediados de 2000, tras el fiasco de esa política, podría decirse que la idea de un nuevo orden mundial ha pasado a la historia y el término en sí mismo se ha corrompido por la visión de un planeta que muchos observadores consideran, con o sin razón, más cercano a un “nuevo desorden mundial” que a la bella armonía que por un momento se presintió con ocasión de la ola de optimismo que marcó el inicio de los ‘90.

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La visión de un nuevo orden mundial, desde Wilson hasta Gorbachov y G. H. Bush, se basaba en la voluntad de instaurar nuevas reglas de juego. Pero ese deseo siempre estuvo circunscrito a los dirigentes de los países más poderosos. Ahora bien, la lógica de la política de potencia, a la que ni los Estados Unidos ni la Unión Soviética (luego Rusia) pudieron o quisieron sustraerse, iría finalmente en contra de un nuevo orden mundial capaz de debilitar la potencia y la influencia de dichos países. La visión radical de Gorbachov, que probablemente fuera sincera, le costó de algún modo su lugar, y la voluntad de Rusia de escapar al destino de una Unión Soviética  despojada de su potencia mostró hasta qué punto sus dirigentes eran finalmente poco receptivos frente a la idea de construir un nuevo orden mundial. Antes, durante el período de entreguerras, los Estados Unidos se habían comportado de igual modo cuando el Congreso enterró el proyecto defendido con firmeza por su presidente (W. Wilson) en el final de su carrera.

En resumidas cuentas, si algún día hubiera un nuevo orden mundial, éste tendrá más posibilidades de llegar a término si es llevado adelante por las bases más que sostenido desde arriba. Y esa divergencia de perspectiva es la que, a fin de cuentas, separa la visión de arriba para un nuevo orden mundial, de la de abajo, para una nueva gobernanza mundial, ya que la noción de orden implica de cierto modo la autoridad, mientras que el concepto de gobernanza se basa más bien en la legitimidad y la participación.

Divide y…

 Los Serbios, Croatas y Eslovenos, surgido tras la segregación europea consecuente a la primera guerra mundial, dio paso a la nueva Yugoslavia dirigida por el férreo brazo del jefe de partisanos Josip Broz, Tito. Tras la muerte del dictador revivieron las pugnas sociales, étnicas y religiosas que subyacían, dominadas por el brazo implacablemente pacificador y aparentemente homogeneizador del mariscal y  que tras las elecciones generales de la primavera de 1990 ya se desbordaron con toda virulencia.

Vecinos degollaban a vecinos, se producían agresiones de grupos y, sobre todo, explotaban las pulsiones atomizadoras, la disgregación que se denominaba derecho de autodeterminación y que todo el mundo conoció como balcanización, es decir, una feroz guerra para instaurar diversas naciones donde había previamente un Estado, tan artificial como las neonaciones surgentes. Todo esto se adobó con el apoyo de un poderoso ejército que se decantó en buena medida por las opciones serbias y… ¿qué más da? Hubo una degollina general, aparentemente apagada tras controlar matanzas terribles, por el apoyo de las Naciones Unidas que coordinaron ejércitos y todo eso que sabemos.

Reporteros periodísticos, muy especialmente los gráficos, hicieron su agosto, salvo unos pocos que perecieron en el intento de lucrar su esforzada y peligrosa actividad, y en la actualidad aun algunos de ellos siguen viviendo de esas rentas miserablemente ensangrentadas, como los negreros esclavistas o los condotieros renacentistas que adornaban con cuajarones su enhiesto y chorreante brazo, al tiempo altivo y presuntamente digno. Uno de los reporteros que cubrieron la amarga información, y que naturalmente no está entre los que se han lucrado de la carroña de la guerra, viviendo de la muerte ajena y siendo condecorados y premiados, me contó algo de lo que vio y yo me tomé la libertad de interpretar sus noticias, dándole un cierto ropaje de cuento a lo que me decía. Me sorprendió que aceptase mi versión sin titubear, como si hubiera sido entendido por vez primera al contar sus historias, transcurridos más de cinco lustros desde el comienzo de la hecatombe. Me dijo que al margen de los relatos oficiales, falsos siempre, en esta guerra como en todas las demás, había sido comprendido perfectamente al bajar al campo de la persona, del hecho cotidiano.

Blagoje era un francotirador serbio, encargado por sus superiores de sembrar el miedo entre la población enemiga, totalmente al margen de los enfrentamientos abiertos entre tropas regulares. Su labor era desmoralizar a la gente, favoreciendo y estimulando la huida de núcleos de ciudadanos incompletamente evacuados, ablandándolos mediante el procedimiento del disparo inesperado imposible de prevenir o neutralizar. No era el único militar encargado de tan peculiar tarea; otros camaradas hacían lo propio, dispersos en centros rurales de cierta magnitud o pequeñas ciudades. La terrible duda de si va a ser posible volver a casa tras ir a buscar alimentos o medicinas o simplemente visitar a los parientes viejos y enfermos que viven unas calles más allá de la propia casa era un arma de terror de eficacia perfectamente demostrada. Nunca se sabía si una calle aparentemente despejada escondía la muerte tras una ventana entreabierta o un campanario o un recodo de la calle principal.

Blagoje era diestro tirador, con merecida reputación en su unidad militar. Casado, padre de un niño de cuatro años y una niña de siete, tranquilo, amigo de bailar y cantar, de carácter alegre y con un acusado sentido de la disciplina y el orden. Se había visto metido de lleno en un conflicto que se vislumbraba desde hacía tiempo pero, como suele ocurrir, todo el mundo negaba (no puede ser, estamos en la nueva Europa, hablando se entiende la gente…) a pesar de que las señales eran claras como la luz de la aurora, roja, naturalmente; no la de rosados dedos de Homero, sino la sangrienta de los Balcanes.

Ratko Mladic

Provisto de unas cuantas raciones de comida, abundante munición y un rifle de precisión, se desplazaba en el pueblo a medias ocupado, atrincherándose en lugares previamente fijados. Su misión era disparar sobre objetivos humanos, emboscado para no ser detectado, de modo que se sembrase el terror en la población ante la incapacidad de defenderse de un enemigo imposible de localizar. El militar pensaba, seguramente con buen juicio, que era mejor unos pocos muertos que una población entera masacrada. Se había comprobado que tras unos cuantos muertos por francotirador, la población que emprendía la huida en grupo era bastante numerosa. Eso aliviaba la conciencia de alguien que meticulosamente, casi científicamente, apuntaba a su objetivo y lo veía derrumbarse, como en una barraca de feria festiva, pero con balas de verdad.

No le gustaba su misión, pero la aceptaba por obediencia debida y también porque estaba convencido —desde hacía poco tiempo, es cierto— de que tenía que defender por las armas a su nueva patria.

Un jueves a media mañana, luego de tres días de inactividad, siguiendo instrucciones, estaba mirando a la calle en busca de un posible viandante sobre el que disparar. Todo estaba desierto. Súbitamente apareció un perrillo, uno de esos de pelo corto y rizado, correteando, ajeno a todo lo que estaba ocurriendo; se oyeron unos gritos agudos y llegó una niña de unos seis años corriendo tras él, llamándolo. El animalito aminoró el trote y al fin se dejó coger por la niña. La chiquilla le reñía con voz suavecita, poniendo la cara muy seria, pero al tiempo abrazaba a su pequeño amigo con todas sus fuerzas. Blagoje creía estar viendo a su niña de siete años, que tenía también un perrito pequeño que dormía con ella, acurrucado a los pies de la cama. Sintió la inmensa ternura de la amistad entre la niña y el perrito, la inocencia de la criatura que no sabía el peligro que corría, mezclada con la rememoración de sus vivencias familiares.

Pero esa misma mañana había recibido la orden de causar alguna baja impactante para la población. Estaba clarísimo; el objetivo estaba a pocas decenas de metros, listo para sembrar la ola de terror que facilitaría la victoria y al tiempo evitaría muchas más muertes. Sin vacilar, montó el arma, se aseguró de estar desenfilado y a cubierto, apuntó cuidadosamente y disparó. El proyectil cumplió su misión con la misma precisión que quien lo disparó: atravesó limpiamente el pecho de la niñita, pasando antes por el cuerpecillo del perro que ella mantenía abrazado. Cayeron juntos, haciéndose un charco de sangre por debajo de la sorprendida mirada, interrogando al cielo, de los dos seres un momento antes vivos.

El soldado comprobó el resultado y marcó un aspa en una libretita. Por una vez sintió una terrible congoja en el pecho; veía la sangre extenderse lentamente y a los dos seres inocentes tumbados en una posición de absoluto desamparo, como víctimas de un sacrificio humano en el duro altar de una pirámide pagana. No se consintió a sí mismo ni una lágrima, ni siquiera un esbozo de sollozo, ni un suspiro. Respiró hondo, tranquilizándose poco a poco.

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Luego pensó en sus hijos, especialmente en su niña Jadranka, con la que dormía el perrito de casa. Y ya con la mente sosegada, reflexionó:

—Hija mía, esta muerte monstruosa va a aterrorizar al enemigo y quizá esta madrugada huirán unos cientos de personas, temiendo que les ocurra lo mismo, salvándose. Pero, sobre todo, hijita mía, es muy posible que me haya adelantado, eliminando a la mujer que acabaría siendo esa niña y que quizá podría haberte arrancado la vida en un futuro y probable enfrentamiento de esta guerra inmunda que no concluye aquí, aunque lo digan los políticos. Ojalá mi acción te haya protegido de tu futura ejecutora.

Y recogió el arma, disponiéndose a pasar la noche, esperando una nueva orden cifrada en su pequeño transmisor.

La prensa occidental llegó a tiempo para recoger con todo lujo de detalles, en una fotografía intensamente coloreada, la barbarie de una guerra de la que al parecer sólo eran responsables unos cuantos fanáticos y que se acabaría con unos juicios al estilo de Núremberg y luego vendría la ansiada paz, la autodeterminación y no se sabe cuántas cosas más. Las homilías de párrocos y prelados recogieron el hecho (habían olvidado, decían los otros, lo de los croatas y tantas cosas) y los políticos se hartaron de decir tonterías sobre lo que ocurría en lugares que nunca visitarían, ni les interesaban, pero que daban mucho juego para decir majaderías rebozadas con sangre ajena y apoyadas por dinero procedente de impuestos que ellos no pagaban. Porque la comunidad internacional (¿qué diantres es eso?) no podía permitir semejante barbarie.

Se tu misma

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¿La opinión ajena te preocupa? ¿Ya paró para pensar que la mayoría de nosotros somos moldeados por opiniones ajenas? Una persona o un grupo de personas establece un patrón de comportamiento y la mayoría de nosotros la seguimos. En muchos casos, ni siquiera sabemos quiénes somos, y estar perdido en sí misma, sin saber qué camino seguir es una de las principales razones de toda infelicidad.

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¿Qué otros van a pensar si …? Muchos de nosotros tenemos dificultad para asumir la propia personalidad, dificultad para aceptar el biótipo, esa manera extrovertida de ser, de hablar lo que realmente siente y piensa por miedo a las personas que están a nuestro alrededor no nos “aceptar” de la forma en que realmente somos ; nuestra verdadera identidad. De esa forma, lo que puede camuflar nuestros objetivos y ser una persona que no somos, es el miedo del juicio.

Tenemos que liberarnos del juicio del mundo, no depender de la aceptación ajena, no dejar que la gente diga lo que es mejor en su opinión; entre el cuerpo que tengo y el cuerpo que el mundo quiere que tenga. Entre el dinero que quiero tener y el dinero que el mundo quiere que tenga. Entre el conocimiento que tengo y el conocimiento que el mundo quiere que tenga.

Uno de los secretos de la felicidad es cuando usted se descubrió y acepta a quien usted es como persona, es ser libre para ser usted mismo, es amar lo que usted es de verdad, su esencia, su cuerpo, el color de su piel, su cultura. La vida comienza a tener sentido cuando no juzgamos a las personas cuando no seguimos un estilo de vida que no es de nuestro perfil. Es no actuar de acuerdo con lo que esperan de ti, mucho menos actuar pensando en lo que otros pensar en ti y, sobre todo, es ser capaz de dejar de compararse con otra persona.

Ser uno mism@ es a aceptar que tiene que ser perfecto para ser aceptado por la gente. Es mirar a sí misma y aceptar su esencia, su identidad. Es aceptar que no puede ser mejor o igual a otras personas, pero usted puede ser diferente.

Leitura

 

Actitudes que pueden destruir su relación.

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La infidelidad es siempre un motivo para acabar una relación. Pero no siempre es la razón principal. Hay varios motivos que son pocos discutidos y que son destructivos además de una traición.

1. Falta de atención en la relación Incluso con otras ocupaciones como el trabajo es importante prestar atención a la relación, planeando actividades a dos, como paseo, cena, viajes, en fin, tener momentos lado a lado. 2. Esfuerzo mutuo Mantener una relación no siempre es tan fácil. Por eso es importante que ambos se esfuercen para funcionar, para que permanezcan juntos. Cuando ese aspecto no está equilibrado, una persona termina ofreciéndose más que a la otra y dedicándose más. Con el tiempo puede generar desánimo de parte de quien se ha esforzado por mantener la relación intacta. 3. Celular Los teléfonos móviles así como pueden favorecer, también pueden destruir una relación.

2. Esfuerzo mutuo

Mantener una relación no siempre es tan fácil. Por eso es importante que ambos se esfuercen para funcionar, para que permanezcan juntos. Cuando ese aspecto no está equilibrado, una persona termina ofreciéndose más que a la otra y dedicándose más. Con el tiempo puede generar desánimo de parte de quien se ha esforzado por mantener la relación intacta.

3. Celular

Los teléfonos móviles así como pueden favorecer, también pueden destruir una relación. El desentendimiento entre parejas puede ocurrir cuando alguna actitud o comportamiento de una de las partes ocurre de forma completamente diferente de lo que el otro esperaba. Por ejemplo, cuando el socio se mueve en el móvil mientras el otro intenta conversar, esto demuestra falta de interés por la persona que habla.

4. Mala influencia de amigos o familiares

A pesar de ser muy bueno tener amigos y parientes cercanos, hay que tener cuidado. Algunas acciones pueden influenciar negativamente en su relación. Usted necesita analizar las relaciones en su círculo de amistad y familiar y ser criterioso en lo que respecta a la influencia de esas personas en su vida. Exceso de intromisión no hace bien a la salud de la relación.

5. Tareas domésticas

De acuerdo con la investigación de la Universidad de Alberta, las parejas que no dividen las tareas domésticas tienden a estar más insatisfechas con la relación. Para que nadie se sienta sobrecargado y no encienda chispa entre la pareja, combinen lo que cada uno puede hacer para equilibrar la división de tareas domésticas.

6. Falta de diálogo

Hablar, discutir la relación es un aspecto esencial para una vida a dos. Muchas relaciones terminan debido a la falta de diálogo, haciendo que estos no puedan compartir experiencias, logros, objetivos, además de resolver problemas que pueden ocurrir en el día a día.

7. Estar recordando al compañero de errores del pasado

Si su pareja se equivocó en el pasado y usted continuó la relación es señal que usted perdonó el error. Al recordar el error siempre que sucede algo es una actitud peligrosa, y siempre será una molestia entre ustedes, no es sana para la relación. Si elige quedarse en la relación olvida lo que pasó.

8. Cielo

El exceso de celos causa mucho sufrimiento. Nunca provoque celos el uno del otro y si eso sucede sin razón, tenga una conversación tranquila para tranquilizar a su pareja.

9. Sin objetivos comunes

Los objetivos comunes de la pareja pueden determinar si la relación permanecerá o no. Siendo que tales objetivos pueden estar relacionados con la construcción familiar, la vida personal y también profesional. Cuando esos objetivos y ambiciones no quedan claramente dichos entre sí, en determinado momento, puede diferenciarse, causando la desunión.

10. Dinero

La falta de dinero suele ser uno de los motivos más frecuentes de desentendimientos entre parejas. Cuidar las finanzas y planificar juntos los gastos es mejor forma de evitar peleas a causa del dinero.

11. Intimidad

Muchas parejas pierden el interés el uno por el otro con el paso del tiempo, varios aspectos cambian, haciendo que algunos momentos queden sólo para ciertas ocasiones especiales. La intimidad necesita permanecer, pues cada uno tiene sus necesidades relacionadas a la pareja como a sí mismo. Usted no necesita tener relaciones sexuales todos los días, pero algún tipo de cariño, casi cada día entre la pareja, es importante.

12. Falta de apoyo

La pareja debe apoyarse para que ambos puedan alcanzar sus objetivos, referentes a la propia relación así como a la vida profesional. Amparándose uno al otro, encuentran la fuerza necesaria para proseguir, siendo que la falta de apoyo puede causar la separación.

13. Actitud crítica

La crítica constante, aunque sea constructiva, puede transformar la relación en un ambiente de desentendimientos y el deterioro de la relación, especialmente cuando el socio no acepta ser corregido.

14. Falta de sinceridad

Muchas personas tienen miedo de conversar con su pareja sobre lo que les molesta. Si usted no le habla lo que no le gusta, no tendrá como adivinar. Además, si usted no es sincero y tratar de cambiar la situación, posiblemente su sentimiento, con el tiempo, tendrá desgaste.

Espero que esta información sea útil.

Itanamara

A infidelidade é sempre um motivo para acabar um relacionamento. Porém, nem sempre ela é a principal razão. Há vários motivos que são poucos discutidos e que são destrutivos além de uma traição.

relacionamento

Confira 14 atitudes que podem destruir  relacionamentos.

1. Falta de atenção no relacionamento

Mesmo com outras ocupações como o trabalho é importante dar atenção no relacionamento, planejando atividades a dois, como passeio, jantar, viagens, enfim, ter momentos lado a lado.

2. Esforço mútuo

Manter um relacionamento nem sempre é tão fácil. Por isso é importante que ambos se esforcem para dar certo, para que permaneçam juntos. Quando esse aspecto não está equilibrado, uma pessoa acaba oferecendo-se mais que à outra e dedicando-se mais. Com o tempo pode gerar desânimo da parte de quem esteve se esforçando para manter a relação intacta.

3. Celular

Os aparelhos celulares assim como podem favorecer, também podem destruir um relacionamento. Desentendimento entre…

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Autumn Crocuse

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The meadow is poisonous but pretty in the autumn
The cows that graze there are slowly poisoned
Meadow-saffron the colour of lilac and of shadows
Under the eyes grows there your eyes are like those flowers
Mauve as their shadows and mauve as this autumn
And for your eyes’ sake my life is slowly poisoned
Children from school come with their commotion
Dressed in smocks and playing the mouth-organ
Picking autumn crocuses which are like their mothers
Daughters of their daughters and the colour of your eyelids
Which flutter like flowers in the mad breeze blown
The cowherd sings softly to himself all alone
While slow moving lowing the cows leave behind them
Forever this great meadow ill flowered by autumn
Guillaume Apollinaire
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